Cuba cuenta con un una política para impulsar el desarrollo territorial y un plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional, que ponen especial énfasis en las perspectivas municipales, cuya estructura se potenciará debido a su papel en el avance de la nación.

La autonomía del municipio es indispensable para su fortalecimiento independientemente de la cooperación que pueda existir desde las estructuras provinciales y nacionales.

Desde hace algunos años se trabaja en el país con algunos conceptos como el desarrollo local, que ha tenido resultados en determinadas provincias a partir de la participación de los centros universitarios, en particular en el diseño de los proyectos.

Es importante hacer un mejor uso de los recursos financieros y humanos con que se disponen, además del potencial científico.

Los elementos y objetivos fundamentales son:

  • Aprovechar al máximo los recursos endógenos del territorio, como las tierras, la capacidad industrial y la ciencia.

  • Elevar la calidad de vida con sostenibilidad.

  • Disponer de proyectos como vía fundamental para la materialización de la estrategia del municipio.

Otro atributo resaltado por esta política es la capacidad de generar empleos, el mejor aprovechamiento de los recursos laborales de los territorios, evitando la movilidad.

Los proyectos locales pueden tener diversas fuentes de financiamiento

Igualmente sobresale la diversidad de fuentes de financiamiento que pueden existir. Por ejemplo, el aporte de capital propio en función de lograr un objetivo común; el uso de la contribución territorial o los créditos bancarios que luego deben ser amortizados aunque también puede participar el Presupuesto del Estado, ya que éste no es sólo un instrumento de redistribución o de financiación del gasto público, además, se admite la posibilidad de utilizar fondos del gobierno destinados al desarrollo, y hasta un donativo o una contribución internacional.

Aprueban incentivos financieros y salariales para impulsar los proyectos

Los proyectos van a disponer del 50% de la utilidad después del impuesto para reinvertir en el propio proyecto, como ocurre en la empresa estatal socialista. El resto de la utilidad se podrá utilizar como fuente de financiamiento para impulsar otros proyectos de desarrollo local.

Los precios no serán centralizados, sino que se establecerán entre las partes en el territorio; habrá autonomía para fijarlos.

Se trabaja para crear mecanismos financieros que permitan crear fondos e incentivar otros proyectos mediante fideicomisos.

Habrá remuneración a los participantes de esos proyectos, ya que sus impulsores podrán recibir un pago adicional al salario, a partir de los resultados.

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